Por Qué ir al Dermatólogo

por la Doctora Avrin Llauradó de Chong
Médico Dermatólogo Clínico

Todos, en algún momento de la vida, hemos tenido una lesión en la piel… no importa de qué tipo fuera, desde una picadura de insecto, una raspada o una quemadura simple que nos hicimos al cocinar.   Sin importar la causa, lo cierto es que en la gran mayoría de los casos, esta se resolvió espontáneamente y no necesitamos más que tiempo para que desapareciera, casi seguramente sin dejarnos ninguna cicatriz.   

 

Y es que, como los otros órganos del cuerpo, la piel tiene una gran capacidad de regeneración y realmente muchas de las afecciones que en ella se producen se resuelven sin necesidad de acudir a un médico.    

La piel, el órgano más grande de nuestro cuerpo, está formada por células dispuestas en capas (epidermis, dermis e hipodermis…como tal vez recuerden de las clases de ciencias que nos daban en el colegio), y dentro de ella encontramos  terminaciones nerviosas, músculos, vasos sanguíneos, glándulas,  y  anexos (como llamamos los dermatólogos al pelo y las uñas) de manera que constituye la primera barrera que nos defiende del medio ambiente y que impide que el contenido del cuerpo simplemente se escurra hacia el exterior.  

 

Pero además la piel tiene otras funciones como son regular la temperatura y humedad del cuerpo, reguladora de respuesta inmune,  receptora hormonal, excretora de toxinas, barrera contra la radiación solar y sintetizadora de vitamina D entre otras, a las que además debemos sumar, una función primordial desde el punto de vista social y psicológico: “estética”.
 

 
 
 
 
 

La Dermatología es la especialidad médica que estudia la estructura y función de la piel y que se encarga del diagnóstico, tratamiento o prevención de las enfermedades o lesiones que en ella aparecen.   Es un principio en Medicina que antes de tratar las enfermedades, debes conocer la estructura y función del organismo, y la Dermatología no escapa de ello. 

 

Todo dermatólogo, después de completada su carrera de médico, debe estudiar para conocer a fondo la estructura y función de la piel así como los cambios que se producen en la misma desde la infancia hasta la vejez, posteriormente se estudian las lesiones elementales y como reconocerlas, luego las enfermedades (patologías) que producen esas lesiones  y por qué y cómo se producen, por último aprendemos a dar tratamiento a las mismas o como evitar que se produzcan.  Todo este proceso toma años y reconocer los aproximadamente 3,000 (tres mil) diagnósticos que se pueden hacer en la piel no es tarea fácil, por lo que aún después de que hemos obtenido el título, seguimos aprendiendo cada día con cada nuevo paciente que vemos en la consulta…todo esto sin contar que además debemos conocer las tecnologías que se aplican en algunas ramas de la dermatología y que nos obligan a estar actualizados casi a diario con los últimos avances en ese campo.
 
No podemos dejar de lado que en la sociedad actual la “estética” (entendiendo esta como la armonía y apariencia agradable a los sentidos) se ha convertido en una cualidad indispensable en los individuos y como la piel es lo primero que vemos al mirar a una persona, la misma pasa a, prácticamente, convertirse en la base de la apariencia personal.

Mantener una piel sana no debiera ser algo complicado.  Lo mismo que hacemos para tener una buena salud: dieta equilibrada, beber mucha agua y de ser posible, ejercicio de manera regulardebieran ser suficientes. 

 

Higiene con detergentes suaves, humectación y protección solar son lo único que se necesita, siempre y cuando no exista alguna condición que implique el uso de otras cosas. 

El problema llega cuando la piel está enferma.  Parece mentira que las mismas personas que correrían al cardiólogo por un dolor en el pecho, al gastroenterólogo por una gastritis o al oftalmólogo por una visión borrosa sin osar auto medicarse; estén dispuestos a usar cualquier cosa que  le recomiende la vecina, alguien en el salón de belleza o un compañero de trabajo, sin importar qué sea la sustancia que se vayan a aplicar ni mucho menos el diagnóstico de la lesión que tienen.

 

Todos son “dermatólogos de pasillo”, cualquiera receta cosas para la piel sin tener en cuenta el posible daño al que se exponen.   Es impresionante la cantidad de remedios caseros (y no tan caseros) que se colocan las personas sobre la piel y que en la mitad de los casos terminan empeorando la lesión original, y en la otra mitad, no dan resultado. 

 

Cosas tan descabelladas como restregarse la cara con un brillo para ollas (“para dejarla lisa”) o echarse ácido muriático (“para quitar las verrugas”) son parte de lo que hacen muchos pacientes en busca de curas mágicas que le eviten ir al dermatólogo y que definitivamente al final cuestan mucho más de lo que quisieron ahorrar.

 

Y no falta aquel paciente que llega a la consulta ya con un diagnóstico…porque lo buscó en “google” y viene a darle indicaciones al médico sobre lo que él/ella está presentando  y cómo lo tiene que tratar.

Así pues el Dermatólogo debe lidiar con la enfermedad que presenta el paciente, con el diagnóstico que este ya se hizo, con la complicación causada por el tratamiento que se aplicó y con la carga psicológica que representa para el paciente tener una lesión en la piel por la que es rechazado, se siente avergonzado y que como si fuera poco, desea curarse ya!...pero todo esto es parte del ejercicio de nuestra profesión. 

 

La Dermatología es una especialidad hermosa, que desgraciadamente es menospreciada por algunos, incluso médicos, que piensan que las enfermedades de la piel con cualquier “cremita” mejoran; pero nosotros nos sentimos realizados cuando, al final del día,  hemos tenido la oportunidad de realmente ver la cura de algunas enfermedades, cuando conscientes del estrés psicológico que causan las enfermedades de la piel, escuchamos a nuestros pacientes, vimos más allá de sus lesiones, nos compenetramos con ellos y les ofrecimos todo lo que estuvo a nuestro alcance. 

 

No puedo dejar de mencionar que en este momento, en que están tan de moda los procedimientos estéticos por las exigencias de la sociedad y, hay que decirlo, por lo rentable que son, es necesario que el paciente tenga presente que sólo aquel médico que conozca a profundidad la piel, su estructura y función podrá realizar un tratamiento acorde a sus necesidades, de manera integral, y en última instancia será el único que podrá resolver las complicaciones que puedan presentarse.    

 

Por todo esto la próxima vez que tenga una lesión cutánea que no se curó sola en  unos pocos días, que se está extendiendo o que tiene un aspecto que no le parezca normal, recuerde que el Dermatólogo es el único que conoce la piel y sólo él podrá manejarla de la manera más acertada, pues a pesar de que la piel está a la vista de todos, no es cualquiera el que puede tratarla, ya que para ello se necesitan años de preparación y experiencia.  

 

ATENCIÓN

Y si su deseo es hacerse un tratamiento estético, tenga en cuenta también que un curso de un par de meses no es suficiente para dar la experticia en un órgano tan complejo, y una habitación de hotel, un salón de belleza o un gimnasio, donde no se reúnen los requisitos mínimos de higiene,  no son los lugares donde usted se mereceser atendido, por alguien a quien probablemente no vuelva a ver nunca más pero cuyas consecuencias podrían durar para toda la vida.

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